martes, 9 de junio de 2020

Loiba, el pueblo de los acantilados

Loiba, en la provincia de A Coruña, se abre al Atlántico como un balcón natural donde la fuerza del mar y la memoria marinera dialogan sin descanso. Sus acantilados, horadados por cuevas secretas, reciben cada día el ímpetu de las olas, mientras las playas solitarias y los miradores parecen invitar al viajero a detener el tiempo y dejarse envolver por la inmensidad.

Loiba nació al amparo de las aguas, bajo su manto espumoso y arrullador. Sin embargo, en el pasado sus habitantes vivían principalmente de la agricultura. Pero aun así, aprovechaban el regalo del mar, recolectando las algas rojas para utilizarlas como abono para sus campos. Actualmente se sigue recogiendo esta alga, que se utiliza en la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica.


Acantilado de Loiba

Esta zona de Galicia se ha convertido en el siglo XXI, en un lugar visitado por miles de turistas cada año. Sus acantilados y las esplendidas vistas desde los miradores que salpican el lugar, hacen de ella uno de los lugares más hermosos de España.


Los acantilados de Loiba

La energía del mar dibuja en Galicia paisajes únicos, piedras esculpidas por un Neptuno invisible que ha dejado en los acantilados de Loiba una de sus obras más impresionantes. Acantilados que en ocasiones superan el metro y medio de altura, dejando a sus pies hermosas playas como do Sarridal o da Ribeira.


Acantilados de Loiba

También encontramos la Garita da Vela, que fue un punto de vigilancia en el siglo XVIII. Está aproximadamente a unos sesenta metros de altura y además de ser una referencia para los marinos, su misión era impedir el ataque y la entrada de corsarios, principalmente ingleses.


El banco más hermoso del mundo

Estamos en el año 2009, y un vecino de Loiba, Rafael Prieto, instala un banco de madera al borde de un acantilado. Poco se imaginaba él, que ese banco se iba a hacer famoso por esas bromas curiosas que en ocasiones tiene el destino.

Se cuenta que durante uno de los Festivales de Ortigueira, un grupo musical escocés se quedó maravillado del paisaje que se divisaba desde aquel banco y grabó una inscripción en su parte trasera:  “The best bank of the world”. Desde entonces, cada vez que el banco se pinta o se cambia, esa frase vuelve a inscribirse de nuevo.


El banco más bonito del mundo

Es el fotógrafo Dani Caxete quien catapulta a la fama este banco de Loiba con sus increíbles vistas, cuando presenta una fotografía nocturna del lugar a un concurso organizado por la UNESCO. Esto ocurrió en el 2015 y se pretendía reivindicar la importancia del cielo nocturno libre de contaminación lumínica artificial. Caxete no quedó en primer lugar, pero su fotografía obtuvo una mención especial por su belleza.


Beatriz Moragues - Derechos Reservados



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