lunes, 13 de junio de 2016

La peregrinación de Les Useres en Castellón. Un rito ancestral entre lo místico y lo religioso

En Les Useres, población castellonense situada a caballo entre la costa de Azahar y el Peñagolosa, la montaña más emblemática de la geografía valenciana, sus más de un millar de habitantes esperan con expectación la llegada del último viernes del mes de abril.

La peregrinación de Les Useres
Ese día, como viene siendo habitual desde hace más de seis siglos, un grupo formado por trece hombres,  conocidos como els peregrins, parte en peregrinación hasta el santuario de Sant Joan de Peñagolosa, regresando al día siguiente.

Son 35 kilómetros los que separan el municipio de Les Useres del santuario de San Joan, un recorrido que els peregrins realizan a pie y en algunos tramos descalzos, pues a pesar del paso del tiempo, este rito sigue conservado su carácter penitencial, así como su austeridad y misticismo.


Todo lo que concierne a la peregrinación de Les Useres sigue un estricto orden inalterable desde su origen: desde quién portará el hábito de peregrino cada año, hasta las comidas, descansos o rezos de esta celebración penitencial.

Pero  no piense el viajero que se halla ante una más de las muchas romerías de carácter religioso que tienen lugar a lo largo y ancho de la geografía española. La peregrinación de Les Useres es única y diferente a todas ellas. Ya sea un viajero movido por la fe o simplemente por la curiosidad de esta manifestación cultural, la peregrinación de Les Useres resulta sobrecogedora e inolvidable. Contemplar como  els peregrins se adentran descalzos  en una población totalmente a oscuras, iluminados tan sólo por la luz de un farol y ante un silencio sepulcral apenas roto por los cánticos litúrgicos que les preceden, sin lugar a dudas pone el vello de punta hasta al más escéptico de los mortales.


Origen de la peregrinación de Les Useres

Poco se sabe del motivo de esta peregrinación, pero en lo que sí coinciden los investigadores es que sus principios estarían en la Edad Media, en torno a los siglos XIV y XV.

Els peregrins forman parte de una comitiva que representa a todo el pueblo de Les Useres, quienes hicieron el voto de realizar esta peregrinación cada año, el último viernes del mes de abril. Algunas hipótesis apuntan a una sequía, la peste o la guerra como probables causas de su origen, pero no existen datos históricos que lo aclaren o corroboren. Lo único cierto es que aún hoy se sigue pidiendo salud, paz y lluvia para este municipio castellonense, pues esa es la traducción literal de la obra litúrgica O Vere Deus que entonan los cantores durante el transcurso de la peregrinación.

No es este peregrinaje del pueblo de  Les Useres el único que se realiza al santuario de Sant Joan de Peñagolosa. Otros municipios de Castellón e incluso de Teruel también efectúan rutas procesionales a este santuario desde hace centenares de años. Algunos datos apuntan al año 1336 como punto de inicio de estas romerías al Peñagolosa, que parece tenían como centro de interés el agua, pues en aquellos tiempos el manantial de la Font Coberta de Sant Joan de Peñagolosa se había convertido en centro de devoción, ya que el actual santuario no se construye hasta el siglo XVI sobre un antiguo cenobio.

Cabe recordar que civilizaciones anteriores a la nuestra, como los celtas en el norte o los íberos en el levante, tenían en la naturaleza sus centros de culto. Todo parece indicar que el Peñagolosa fue montaña sagrada para los ilercavones, etnia íbera que habitó en el interior de la provincia de Castellón en torno a los siglos II-I a C. (fechas en las que se datan los asentamientos íberos de Vistabella del Maestrazgo). Según la escritora, historiadora e investigadora Matilde Pepín, autora de libros como “Valencia mágica” o “Castellón mágico”, en los rituales ancestrales los peregrinos no se inclinaban hacia Sant Joan de Peñagolosa, sino que lo hacían hacia la montaña, hacia el Peñagolosa, su montaña sagrada.


Ser peregrino en Les Useres

PeregrinosNo cualquier mortal que anhele ser peregrino de Les Useres verá cumplido su sueño. Solo los hombres del pueblo mayores de 21 años podrán serlo, pero solo cuando llegue su momento. En la elección de peregrinos se sigue un orden rotativo que va recorriendo todas las calles y barrios de este pueblo del interior de Castellón, comenzando por la casa siguiente al que fuera  último penitente del año anterior. Este momento tan esperado por los vecinos, tiene lugar tres domingos antes de comenzar este rito ancestral.

Estos trece hombres deberán dejarse crecer la barba desde el momento en que son designados, y vestirán hábito de peregrino con esclavina morada, cinturón de cuero negro ceñido a la cintura, sombrero de alas caídas, rosario con cuentas de madera o hueso de aceituna, cruz al pecho o en el lateral del cinturón, completando su vestimenta con un bordón de punta redondeada con una escarpia en su extremo, que les servirá para colgar el sombrero cuando se detengan a descansar.

Trece peregrinos que representan a Jesucristo y sus doces apóstoles, y que realizan el camino penitencial en nombre de todo el pueblo de Les Useres.


Peregrinación de Les Useres a Sant Joan de Peñagolosa

El último viernes del mes de abril, aún de madrugada, da comienzo este ancestral acontecimiento tan esperado, no solo por peregrinos y demás miembros de la comitiva de este ritual de fe y penitencia, sino  también por vecinos de Les Useres, habitantes de poblaciones cercanas y expectantes visitantes llegados desde distintos puntos geográficos expresamente para la ocasión.

Este camino iniciático, donde los penitentes emprenden no solo un viaje físico sino también espiritual, comienza con las misas de las cargas y de los peregrinos, antes de arrancar la peregrinación propiamente dicha, que recorrerá un camino de 35 kilómetros que atraviesa varios términos municipales y por el que en su día vagaron comerciantes, monjes, peregrinos, campesinos y cuentan que hasta guerrilleros.

Llegarán casi de noche a Sant Joan de Peñagolosa, donde los peregrinos se recogerán en un lugar llamado cova dels peregrins donde orarán en repetidas ocasiones a lo largo de la noche. Al día siguiente, y tras la misa de los peregrinos, tiene lugar el rito más enigmático y mágico de este peregrinaje, conocido como la ceremonia del perdón. El peregrino guía pedirá perdón al resto de penitentes y besará los pies de cada uno de ellos, repitiendo los demás el mismo ritual y no pudiendo volver al pueblo hasta que no se hayan perdonado los unos a los otros. Lo allí hablado, permanecerá bajo secreto para siempre.

Cerca del mediodía partirán de nuevo hacia Les Useres, donde llegarán, recién caída la noche, los peregrinos en fila de a uno y portando un farol como único modo de iluminación, realizando sendas paradas ante las ermitas de Loreto y del Cristo, para finalizar en el templo parroquial donde tiene lugar el último rezo antes de dar por finalizada esta peregrinación hasta el año siguiente.

Mientras tanto, y para aquellos deseosos de más información o que no pudieron vivir esta peregrinación in-situ,  se puede visitar el Museo dels Peregrins, en el mismo municipio de Les Useres.


Una peregrinación que retorna al pasado

Peregrino
Todo lo concerniente a esta singular peregrinación resulta asombrosamente peculiar. Todo sigue un orden establecido que se repite cada año. Tan solo cambian los rostros de sus penitentes y de los miembros de la comitiva que les acompaña, el resto permanece inalterable al paso del tiempo. El horario fijado, las paradas realizadas, los platos que comen los peregrinos, los rezos, los cánticos, todo, absolutamente todo guarda un orden establecido siglos atrás.

El último viernes del mes de abril, esta es la fecha que todo aquel viajero que quiera vivir en primera persona esta emocionante peregrinación debe señalar en su calendario. Hay cosas que es mejor que nadie te cuente, y la peregrinación de Les Useres es una de ellas, una manifestación cultural que bien merece el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la UNESCO que ahora se reclama.


Comer y dormir en Les Useres

Son dos los puntos recomendados desde donde el viajero puede salir al encuentro de la peregrinación de Les Useres, uno es el municipio de Les Useres y otro el Santuario de Sant Joan de Peñagolosa.

Es posible dormir en las proximidades mismas de Sant Joan de Peñagolosa, en una hospedería especialmente pensada para excursionistas y montañeros, que cuenta con habitaciones con y sin baño privado, y que ofrece comida casera.

 En la cercana población de Vistabella, se encuentra el alojamiento rural llamado “A un pas del cel” (A un paso del cielo), pionero en turismo rural del municipio. Un lugar entrañable que invita a descansar tras sus muros de piedra como si estuvieras en casa, pues ofrecen comida casera y muy buen trato.

Les Useres dispone de algunos apartamentos y casas rurales en alquiler, donde el viajero podrá hallar descanso. Entre ellos se encuentra la masía rural Mas de l’Escolanet, a 1 km de la población.

Olga Fuentes - Derechos Reservados

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